Independencia de los organismos de control:
Que quienes nos cuidan no sean amigos del gobernante de turno.
Por: Sergio Fajardo - Campaña Presindecial 2026
En Colombia, la corrupción no es solo un titular de prensa; es un obstáculo que nos impide tener mejores hospitales, escuelas dignas y vías seguras. Por eso, esta semana hemos decidido enviar un mensaje claro y sencillo a todo el país. Con una escoba en mano, símbolo de la limpieza que las instituciones necesitan, presentamos nuestra propuesta central de campaña: barrer con las malas prácticas que han secuestrado el presupuesto de los colombianos.
La escoba representa nuestra esencia. No se trata de un ataque personal contra nadie, sino de un compromiso con la higiene pública. Sergio Fajardo ha sido enfático: para que Colombia avance, primero hay que limpiar la casa. Barrer la corrupción significa sacar de las entidades públicas el clientelismo, el "favor político" y la trampa que ocurre a puerta cerrada. Es un llamado a la ciudadanía para que, juntos, recuperemos la confianza en lo público.
Nuestra lucha no es solo de símbolos, es de método. Por eso, hemos radicado un Decálogo con 10 medidas técnicas para enfrentar este delito de manera estructural, a continuación algunos de los puntos destacados:
Que quienes nos cuidan no sean amigos del gobernante de turno.
Implementar pliegos tipo para que los contratos no tengan "dueño"
antes de empezar.
Una vigilancia rigurosa a la ejecución presupuestal para que cada
peso se vea reflejado en obras reales.
Fortalecer la denuncia ciudadana y proteger a quienes exponen
actos de corrupción.
Estas medidas buscan que el Estado deje de ser un botín y se convierta en lo que debe ser: un servidor para la gente.
La lucha contra la corrupción exige que nos midamos a todos con la
misma vara. Por esta razón, Sergio Fajardo ha planteado interrogantes respetuosos pero necesarios ante el silencio de figuras como el senador Iván Cepeda
frente a hechos recientes.
Nos referimos a las presuntas reuniones entre el abogado de una figura cuestionada
como "Papá Pitufo" y altos funcionarios del Gobierno, como Jorge Lemus,
director del DAPRE.
Como ciudadanos, tenemos el derecho y el deber de exigir claridad.
La ética no puede ser selectiva
; no podemos callar ante presuntos actos irregulares solo por afinidad política.
El silencio en estos casos debilita la confianza que el país depositó en
un proyecto de cambio.